ROBERETTO · Motor DNA
One Ride 2026 - mil historias

Reportaje — Clásicas

One Ride 2026 - mil historias

125 años de historia, una rodada de mil motos, una comunidad

Rob · Bogotá, Colombia

Viví hace poco la misma ansiedad feliz de cuando uno es niño y sabe que al día siguiente pasa algo importante. Me esperaba el domingo con una moto lista, una ciudad despertando y miles de personas preparándose para salir a rodar juntas.

Y cuando finalmente llegó la mañana, todo empezó exactamente así: una Royal Enfield, después otra, una Himalayan por aquí, una Classic más allá, alguna Interceptor esperando mientras su dueño conversa con alguien, hasta que poco a poco el lugar deja de parecer un punto de encuentro y empieza a sentirse como algo mucho más grande.

El domingo 20 de septiembre fue uno de esos días.

Desde temprano, el equipo de Royal Enfield Zona T, recibía a los riders mientras las motos comenzaban a ocupar cada espacio disponible. Había camisetas del One Ride, pines, stickers, cámaras grabando, fotografías y ese pequeño caos organizado que siempre aparece minutos antes de que un grupo grande de motociclistas salga a rodar.

Pero lo interesante es que exactamente esa misma escena estaba ocurriendo, con pequeñas variaciones, en cientos de ciudades alrededor del planeta. Porque eso es One Ride.

Una idea sencilla que comenzó en 2011

Royal Enfield organizó el primer One Ride en 2011 con una idea tan sencilla que probablemente ahí está parte de su éxito: invitar a propietarios de Royal Enfield alrededor del mundo a salir a rodar el mismo día. La propia historia oficial de la marca registra 2011 como el nacimiento de esta tradición anual.

No había que llegar al mismo destino, ni siquiera había que seguir la misma ruta.

Algunos rodaban solos, otros con amigos, pero la conexión entre todos era algo bastante más elemental: salir a andar en moto. La propia Royal Enfield describía las primeras ediciones como una rodada sin una ruta o destino específico, hecha simplemente por el placer de disfrutar el motociclismo. Hoy, la idea sigue prácticamente intacta. La escala, no.

Una carretera invisible alrededor del mundo

Para 2026, la página oficial de One Ride presenta una dimensión difícil de imaginar desde una sola salida: más de 150.000 riders, 1.400 ciudades, 1.600 rides y presencia en más de 66 países. Durante unas horas, carreteras separadas por continentes enteros terminaron formando parte de una misma ruta invisible.

Y Bogotá fue parte de ella.

En la convocatoria realizada junto a Royal Enfield Zona T, más de mil motocicletas terminaron reuniéndose para participar de la jornada, según las cifras compartidas por el equipo organizador. Y bueno, ver más de mil Royal Enfield reunidas es impresionante.

Pero lo verdaderamente memorable estaba sobre las motos y alrededor de ellas: familias enteras, parejas, amigos, incluso gente que llegó sola.

Incluso mascotas que le daban más onda al evento.

Para ver más de esta estrella, miren la cuenta de Estrenando Rutas

No importaba demasiado quién había llegado con quién. Durante unas horas todos compartían algo mucho más sencillo: el cariño por estas motos y las ganas de salir a rodar.

Más de mil Royal Enfield reunidas para One Ride 2026 en Bogotá.

Antes de encender los motores

One Ride empieza mucho antes de que la primera moto se mueva. Antes de la rodada hubo tiempo para aquello que muchas veces termina siendo igual de importante que la rodada misma: registrarse, saludar, echarle un ojo a las motos, ver accesorios, sacarse fotos.

También, el quipo de Royal Enfield repartió un tremendo kit con stickers, una camiseta oficial del evento, y lo mejor, un pin conmemorativo por la One Ride 2026.

One Ride empieza mucho antes de que la primera moto se mueva.

Muchos llegaron con su gente, otros solos, pero de a poco todo se fue mezclando. Sin que nadie lo forzara demasiado, se terminó armando una onda muy cálida entre todos. Y eso, con más de mil motos alrededor, probablemente fue de las cosas más bonitas de la mañana.

Una de las cosas que más me gusta de Royal Enfield es probablemente también una de las razones por las que One Ride funciona: la comunidad.

Quizá ahí esté una de las claves de One Ride: uno llega por la moto, pero termina recordando a las personas.

125. 15. 10. - hitos en el 2026

Había algo particularmente especial en salir a rodar este año porque 2026 reúne tres momentos importantes de la historia de Royal Enfield.

La compañía celebra 125 años desde la fabricación de su primera motocicleta en 1901. Aquella primera Royal Enfield llevaba un pequeño motor Minerva de 1½ HP montado en la parte delantera del cuadro. Mucho ha cambiado desde entonces.

One Ride cumple 15 años desde aquella primera convocatoria de 2011 que invitó a riders alrededor del planeta a salir un mismo día, sin importar demasiado la ruta o el destino.

Y la Himalayan cumple una década. Royal Enfield presentó la primera Himalayan en 2016 y este año la propia marca está celebrando esa historia bajo #TenYearsOfHimalayan.

Tres aniversarios muy distintos pero muy conectados. Uno habla de permanencia, otro, de comunidad y el tercero de aventura.

125 años de una marca.
15 años de una tradición.
10 años de una moto nacida para el Himalaya.

Every Rider. Every Road. One Mission.

Y este año había además una razón adicional para presentarse. Para Royal Enfield, el Himalaya ha sido durante décadas mucho más que el nombre de una motocicleta.

Es uno de los territorios que han moldeado profundamente la cultura de aventura de la marca y, desde hace diez años, también el nombre de una de las motos más reconocibles de su historia reciente.

Es además el hogar de uno de sus habitantes más extraordinarios:

el leopardo de las nieves.

Para One Ride 2026, Royal Enfield utilizó el lema:

“Every Rider. Every Road. One Mission.”

Y esta vez la palabra mission tenía un significado bastante literal. La compañía anunció que realizaría una contribución destinada a la conservación del leopardo de las nieves por cada participante de One Ride 2026.

Royal Enfield lo describe como el spirit animal de uno de los ecosistemas más importantes del planeta y conecta directamente la iniciativa con la protección del Himalaya, hogar natural de la especie.

Así que registrarse en la tienda local, ponerse la camiseta y salir a rodar tenía este año un significado adicional. No se trataba de que el valor de la inscripción fuese directamente destinado a la iniciativa. Era Royal Enfield quien se comprometía a realizar una contribución por cada rider participante. Y eso cambia ligeramente la lectura de aquella multitud. Cada persona que apareció esa mañana representaba también una pequeña contribución a la conservación de una especie estrechamente ligada al territorio que durante décadas ha alimentado el imaginario aventurero de Royal Enfield.

Más de mil motos. Familias, parejas, amigos y desconocidos. Una misma razón para estar ahí.

One Ride

Después de vivir One Ride, resulta difícil pensar que el destino fuese realmente lo importante.

La propia filosofía histórica del evento prácticamente lo demuestra. En 2011 no importaba demasiado hacia dónde iba cada rider. Quince años después, tampoco.

One Ride funciona precisamente porque consigue convertir miles de pequeños recorridos independientes en una sola experiencia colectiva. Un rider en Bogotá, otro en Madrid, otro en São Paulo, otro en Cuenca. Carreteras diferentes, climas diferentes, idiomas diferentes, motos diferentes. Durante algunas buenas horas, haciendo lo mismo: salir y rodar.

Al final del día, probablemente nadie recuerde cada curva. Recordaremos algunas motos, alguna conversación, conservaremos la camiseta y un pin. Una fotografía y quizá el nombre de alguien que acabamos de conocer.

Recordaremos también el sonido de cientos de Royal Enfield encendiéndose casi al mismo tiempo.

Pero quizá eso sea precisamente One Ride.

Durante unas horas, miles de personas que probablemente nunca se conocerán salen de distintos garajes, en distintas ciudades y en distintos países, y hacen exactamente lo mismo.

No importa mucho hacia dónde.

Lo importante es salir.

One Ride.

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Rob

Rob( Senior Editor )

Founder & Head of Roberetto. Photographer, musician, car & motorcycle collector, with a soft spot for timeless machines, rebellious icons and roads worth remembering.